La esterilidad masculina aumenta a causa de los malos hábitos.

En estos últimos años ha aumentado el número de hombres afectados por problemas de . Esto se debe a la disminución de la calidad del esperma debido a los malos hábitos tóxicos y alimenticios, a la creciente ambiental y al sedentarismo. A parte de estos factores también existen otras causas que pueden provocar serias dificultades para concebir como por ejemplo las de tipo eyaculatorias, los trastornos hormonales, las anomalías genéticas, las infecciones en el tracto genital o la alteración en la producción o en las características de los espermatozoides.

Esto da como resultado que aproximadamente el 35% de los problemas de en la pareja sean debidas a factores únicamente masculinos. Para detectarlos se pueden realizar diferentes pruebas diagnósticas.

Isidoro Bruna, responsable de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Universitario Madrid Montepríncipe, explica que el primer paso es solicitar una serología para descartar infecciones como el VIH o la hepatitis.

Descartadas tales infecciones lo siguiente es valorar la fertilidad del esperma -el volumen eyaculado, el número, la morfología y movilidad de los espermatozoides-, mediante un seminograma básico.

En el caso de que se detecte un problema, el paciente deberá acudir aun andrólogo, que valorará, entre otras cosas; cómo ha sido la evolución adolescente y el desarrollo sexual del varón, descartando mediante una exploración física problemas físicos de los testículos.

Otras pruebas a realizar en función de los resultados son el test de capacitación espermática o REM (recuento de espermatozoides móviles), los análisis hormonales (con el fin de valorar si el problema es endocrino o si existe alguna alteración cromosomática), la prueba de la fragmentación del ADN espermático, la FISH y el estudio de meiosis.

En el caso de que el problema masculino no pueda solucionarse mediante un tratamiento hormonal, quirúrgico o farmacológico, es posible recurrir a técnicas de reproducción asistida; bien la inseminación artificial en los casos mas leves, o la con microinyección espermática (ICSI), en los casos más severos.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/07/05/noticias/1341511893.html

 

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