Los tratamientos de infertilidad no contribuyen a retrasos en los bebés

Un estudio elaborado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) en colaboración con el Departamento del estado de Nueva York, la Universidad de Albany y el grupo médico CapitalCare Pediatrics, ha revelado la no relación entre los tratamientos de infertilidad y el retraso en el desarrollo de los niños.

Han sido muchas las preocupaciones de padres que se han sometido a tratamientos de infertilidad y de parejas que estaban planteándose hacerlo, hasta que la edición electrónica de la revista Jama Pediatrics ha publicado este estudio en el que se asegura la imposibilidad de que la concepción a través de la reproducción asistida pueda afectar al embrión y hacer que desarrolle alguna discapacidad o retraso.

En el estudio se evaluaron más 1.800 niños nacidos de mujeres que se sometieron a tratamientos de reproducción asistida (TRA) y más de 4.000 niños nacidos de mujeres que no utilizaron estos tratamientos para quedarse embarazadas, todos ellos nacidos entre los años 2008 y 2010 en Nueva York. Los resultados del estudio determinaron que no se encontraron diferencias en las evaluaciones de los niños de ambos de grupos, en los referente a las áreas principales del desarrollo: las habilidades motoras, la comunicación, el funcionamiento personal y social y la habilidad para resolver problemas.

Los niños concebidos a través de tratamientos de fertilidad que fueron estudiados obtuvieron calificaciones similares a los otros niños en esas cinco áreas del desarrollo. Entre los menores de tres y cuatro años diagnosticados con una discapacidad, no se encontraron diferencias significativas entre los que recibieron tratamientos (13%) y los que no lo recibieron (18%).

Lo que sí se ha podido concluir del estudio es que los niños nacidos gracias a TRA, tienen una mayor probabilidad de presentar retraso en dos de estas áreas: el funcionamiento personal y social y la resolución de problemas.

A pesar de haber obtenido estos resultados, los investigadores continuarán evaluando de forma periódica a los menores hasta los ocho años de edad, al menos, ya que a veces existe la dificultad de diagnosticar algunos tipos de retraso antes de los 3 años.

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